BATMAN: LA MÁSCARA DEL FANTASMA, de Bruce W. Timm y Eric Radomski. Desconocida Obra Maestra

Los 90 fueron extraños para el Caballero Oscuro. ‘Batman Vuelve’ dejó desconcertado al público, pero más o menos mientras esa rareza (hoy, de culto para muchos) se proyectaba en la gran pantalla, cierta serie de televisión, hecha en teoría para expandir la fama del personaje, pero que acabó alcanzando una calidad narrativa y artística asombrosa, comenzó a emitirse.

Hace tiempo hablamos de la salvaje involución que sufrió el héroe en el cine bajo la batuta de Joel Schumacher, y no deja de resultarme fascinante que lo que se veía con actores famosos, millonarios presupuestos y constante promoción fuese brutalmente superado por una simple serie de dibujos para que los críos se lo pasasen pipa los fines de semana.

Y más impactante es que una peli derivada de la serie, que pasó sin pena ni gloria por la taquilla, dé una lección de cine y amor por el personaje a Schumacher, Burton, y en ciertos aspectos, al mismísimo Nolan. Y ojo, que adoro su versión del mito. Pero mientras que entre los fans no hay consenso al decidir cuál es el mejor Batman, digamos, de carne y hueso, generándose así interminables debates, todas las voces coinciden en que el animado, el que permanece en nuestros oídos gracias a Kevin Conroy, es magnífico. ¿No debería ser eso indicativo de cuál es, a la hora de la verdad, el mejor Batman que jamás ha pasado por una pantalla?

Debería dejar a un lado la serie para centrarme en la película, pero es imposible no ver ambas cosas como un todo. La peli fue concebida como un capítulo largo, pero en realidad es bastante más que eso. Me cuesta imaginar la cinta integrada en la serie como un episodio más, aunque hubiese sido dividido en 3 o 4 partes. Sencillamente, esto es demasiado gordo para ser un capítulo. Al fin y al cabo, la peli muestra el origen de Batman… Por primera vez en una pantalla. Ojo con eso. Y menudo origen. Porque, aunque hay un leve toquecillo de ‘Año Uno’, Timm y el resto de artistas detrás de la versión animada del héroe crean su propia historia, una que, como ocurre con muchas de las que se cuentan en la serie, podrían pasar por oficiales, ser parte de la continuidad de los cómics (qué demonios, lo que ha hecho esta gente con el personaje es tan definitorio como lo que hicieron Frank Miller o Alan Moore).

wjaQXcLUaSI8Ws0yaxSAScMXzDsUna historia densa en la que nada sobra ni falta, que aprovecha al máximo los 75 minutos de los que dispone y que está dividida en dos líneas narrativas bien diferenciadas que se retroalimentan. Por un lado, en el presente, nos encontramos con una aterradora figura encapuchada (el Fantasma del título) que asesina a ciertos mafiosos, siendo Batman quién carga con la culpa por ello. Mientras el Caballero Oscuro comienza a investigar, Andrea Beaumont, una mujer de su pasado, regresa a Gotham, lo cual abre la otra línea narrativa, situada diez años atrás y que, como señalaba, muestra el origen de Batman. Ambas historias, por supuesto, acaban siendo la misma, pero el soberbio guion y el no menos excelente montaje hacen que solo podamos ir atando cabos y relacionando las dos historias mientras lo hace el protagonista. Así pues, estamos ante una estupenda trama policíaca, eso para empezar. Pero los flashbacks que narran la historia del pasado no son molestos ni se perciben como interrupciones, primero porque las transiciones entre los dos periodos están implementadas en el momento justo y son introducidas con paralelismos visuales muy acertados, y además porque, maldita sea, durante la primera mitad del film, donde se suceden, son lo más interesante de la obra.

Andrea BeaumontAndrea, inteligente, divertida y sexy, se presenta a un joven Bruce como su mujer ideal. Lo ve Alfred, lo vemos nosotros, y lo más importante, lo ve Bruce. Tan enamorado está que, y esto es lo novedoso, emotivo y que humaniza al personaje hasta límites hasta entonces inexplorados, se plantea no convertirse en Batman. Antes de que empiece su relación con Andrea le vemos preparado para ello, solo frustrado por el hecho de que no consigue inspirar temor a los criminales. Pero conforme avanza su noviazgo, Bruce empieza a cuestionarse sus prioridades, dando lugar a una de las mejores escenas de la cinta y una de las más desgarradoras que he visto en cualquier COSA relacionada con Batman. Me refiero al momento en el que acude a la tumba de sus padres a disculparse por no querer ser un justiciero, rogándoles, o más bien rogándose a sí mismo, poder combatir el crimen de formas más legales y seguras que le permitan tener una vida normal junto a Andrea. “No contaba con ser feliz”. Imposible resumir mejor la tragedia del personaje.

Finalmente se decide por ser simplemente Bruce Wayne junto a Andrea, e incluso le propone matrimonio. Grandioso detalle, muy simbólico, que sean interrumpidos y asustados por una bandada de murciélagos procedentes de cierta cueva aún inexplorada. Bruce no puede escapar de su destino, como vemos poco después. Por razones que no se desvelarán hasta más adelante, Andrea se va y deja a Bruce plantado y con el corazón roto. Es ahora cuando la economía narrativa de la que tanto la peli como la serie hacen gala alcanza su punto álgido. No hay diálogo alguno que nos explique que un Bruce ahora convertido en el hombre serio y melancólico que conocemos decida centrarse de nuevo en el plan para el que lleva preparándose durante años, ahora que ha perdido lo único que podía alejarlo de eso. Basta un largo plano del retrato de los padres de Bruce. Todo dicho.

Lo siguiente que vemos no puede ser más sobrecogedor: Alfred y Bruce en la cueva, el nuevo hogar de nuestro protagonista. Ya sabe en que debe convertirse para aterrorizar a los delincuentes. Se pone la máscara que revela su verdadera cara, y se transforma, por primera vez, en Batman. Y Alfred se asusta. Esta escena dura menos de un minuto. E insisto, no hay diálogos. Magistral.

BatmanMaskofthePhantasm

De vuelta al presente, la cinta mete el turbo y comienza un crescendo imparable. Al fin y al cabo, uno de los mafiosos asociado a los que ya han sido asesinados, sabiendo que será el siguiente, y creyendo que el asesino es Batman, contrata al único que puede detener al Caballero Oscuro. El personaje que eleva la cinta a una categoría superior. La guinda del pastel. El que no podía faltar. El único y inimitable:

Batman Mask of the Phantasm Joker

Uno podría pensar que la presencia del Joker se debe únicamente a que es el Joker y hay que meterlo sea como sea, pero nada más lejos de la realidad. El villano, que por supuesto, tiene sus propios planes, está brillantemente relacionado con la trama principal, e incluso echamos un vistazo, en una de las sorpresas que este relato detectivesco nos tiene preparadas, a su identidad antes de convertirse en el archienemigo de Batman. Además, hasta la versión de Nolan y Ledger, nunca estuvo tan aterrador como aquí.
Cómo decía, es a partir de aquí cuando el film explota, no solo por el Joker, si no porque la policía ataca a Batman sin contemplaciones en una escena espectacular. Porque, remarcando que todo gira en torno a una trágica historia de amor, Bruce y Andrea retoman su relación (y se acuestan juntos, ojo. Se deja clarísimo con una elegancia tremendamente natural). Y porque tanto Batman como nosotros empezamos a atar cabos y a descubrir la verdad (una verdad que prefiero no desvelar), dirigiéndonos a un apoteósico clímax que deja exhausto.

Y llegamos al final, agridulce, como es habitual tratándose de Batman. Solo queda señalar la espléndida banda sonora, la animación, espectacular para los estándares televisivos, pero bastante menos lujosa de lo que puede ofrecer una productora más enfocada en el cine animado que Warner.
También hay que alabar a Kevin Conroy, la voz de Batman por excelencia, insuperable, y a Mark Hamill, el único, junto a Heath Ledger, que ha conseguido interpretar al Joker en todos sus matices de forma natural.

Es una pena que el gran público ni sepa de la existencia de esta joya. Porque es, sin lugar a dudas, la mejor película para tomar contacto con el personaje por primera vez. No sabría decir si le gustaría a alguien que no tenga el menor interés en el héroe, el cine de superhéroes, o el de animación, pero para los fans es un film obligatorio que puede compararse con las mejores cintas de imagen real sobre Batman (que cada uno decida cuales son las mejores, no me meto), y eso si no las supera. Enorme.

Batman_mask_of_the_phantasm_poster

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2 pensamientos en “BATMAN: LA MÁSCARA DEL FANTASMA, de Bruce W. Timm y Eric Radomski. Desconocida Obra Maestra

  1. Completamente de acuerdo, la verdad es que es la película que mejor retrata a Batman, en mi opinión. Recuerdo verla de pequeño y alucinar, pero alucinar aun mas a los 18, dandome cuenta del control que demuestran los realizadores del lenguaje audiovisual. Así es como se deberían hacer la mayoría de películas, siendo cosncientes de lo que cuentan y cómo deben contarlo. O al menos así lo pensé viendo esta.

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