CINE MUSICAL: INICIOS, AÑOS 30 Y 40.

A principios de cada mes podréis disfrutar de un especial sobre cine musical que comienza en  los años 20 y termina en la actualidad. Un jocoso repaso que pretende servir de homenaje  a esos dos grandes compañeros que son cine y música. Espero que os guste y disfrutéis leyéndola, yo he pasado un rato muy agradable escribiendo e investigando.  Pulsad el “play” antes de continuar.

1503709_342954202513096_70259281_nMúsica y cine han estado estrechamente ligadas desde el nacimiento de éste. Las antiguas salas contaban con una orquesta que tocaba en un foso durante la proyección.  El cantor de jazz (1927) causó una revolución en el mundo del  cine gracias al sistema vitaphone,  la voz era utilizada para diálogos y números musicales. Aunque no todo fueron alegrías y canciones, el paso al cine sonoro provocó que muchas estrellas perdieran el empleo debido a que su voz no era buena o su actuación era demasiado teatral. Robert Mamoulian sentaría las bases para conseguir una buena sonoridad y un espectáculo de dimensiones considerables. Aplauso (1929) marcaría un antes y un después en el tratamiento del sonido.

Los años 30 habían llegado y con ellos la gran depresión. Aleluya, soy un pordiosero (1933) es un musical imprescindible porque trata la crisis desde los ojos de un parado, resulta un aceptable retrato de la agobiante situación que vivieron muchas personas. El resto de largometrajes se limitaron a retratar a personajes de clase alta, parecía que únicamente las  joyas y los viajes eran capaz de entender al público.

Los años 30 tienen rey y reina con nombre propio; Fred Astaire y Ginger Rogers trabajaron juntos por primera vez en “Volando hacia rio de Janeiro” (1933) sus escasos tres bailes son lo mejor en esta película de enredo amoroso y subtrama débil. A ésta le siguieron varios trabajos prácticamente iguales: La alegre divorciada, En alas de la danza, Ritmo loco o Amanda son algunos de los títulos. Sombrero de copa (1935) cuenta con un  guion de agiles diálogos en clave de vodevil pero básicamente narra lo mismo que sus antecesoras y predecesoras. Chico conoce a chica comprometida, el amor triunfa sobre el matrimonio concertado y todos felices. Suelen estar presentes lugares exóticos y personajes extranjeros. Muy utilizada también la figura del “sissy” disimulado homosexual aparentemente sin género sexual que solía ser modisto o peluquero. Este tópico consiguió pasar el código Hays: manuscrito de censura que existió en Hollywood durante cuarenta años. Temas como la homosexualidad, la drogadicción, el erotismo o los crímenes explícitos eran algunos de los temas vetados. Todos estos films rebosan tópicos y pueden resultar insultantes. Una parodia de todos ellos es la divertidísima Loquilandia (1941) un disparatado musical que ejemplifica lo que estoy contando.

Otra estrella de esta época es Shirley Temple, una niña prodigio con tirabuzones cuyos papeles oscilaban entre huérfana, rica o mendiga, sea como fuere siempre es una niña dulce y caprichosa. Unas películas no aptas para diabéticos. “La princesa huérfana” o “La pequeña coronela” son algunas de estas magníficas películas, nótese la ironía.  Cerramos los años 30 con uno de los musicales más recordados:  El mago de Oz ha conseguido aguantar el tiempo gracias a sus inmortales canciones y a una inconmensurable Judy Garland.

Los años 40 siguier1543406_342954479179735_969347015_non con el incombustible Fred Astaire, esta vez codo a codo con Rita Hayworth que consiguió ser una gran compañera de baile en detrimento de una Ginger Rogers que quería formarse un nombre en solitario cansada de ser la pareja de…  Bailando nace el amor o Desde aquel beso son algunos de los títulos. Aunque sin duda el descubrimiento clave de esta época es Gene Kelly.  Su compañero Fred hacía el papel de tipo simpático y encantador, en cambio Gene interpretaba a la perfección la imagen que tenían en la época de “perfecto galán”.

Tres películas que él mismo protagoniza serán el tridente de esta época. Chica de portada es una cinta divertida y fresca, no rebosa machismo como sus predecesoras y es diferente, lo cual es decir mucho si has visto veinte películas iguales. Levando anclas sobre dos marineros que salen de permiso y acaban enamorados y casados. Una apología sobre la armada entre bailes. Por último y no por ello menos importante está Un día en Nueva York, muy parecida a la anterior pero con Frank Sinatra. Un actor injustamente más conocido por su faceta musical  a pesar de poseer un Oscar.1552759_342954659179717_588590333_n

También merece una especial mención el musical acuático con Esther Williams y sus estupendas coreografías acuáticas. Unas películas que inexplicablemente causaron sensación en las salas, en mi opinión son películas bastante aburridas e insulsas pero merece la pena ver alguno de sus bailes en piscinas, Escuela de sirenas es su trabajo más conocido.

Durante estos años hubo un sin fin de producciones musicales, es increíble la cantidad de films que se hicieron prácticamente iguales. Supongo que la gente necesitaba un par de horas de música, baile y amor para olvidar la situación que tenían alrededor. Música de fondo para unos duros tiempos que saben a presente.

El mes que viene… El esplendor de los 50 y 60, la época dorada.

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