El grotesco y delicioso cine de Frank Hennenlotter

Este neoyorkino es uno de los directores más conocidos entre ese público que disfruta al ver tripas y sesos desparramados. Su influencia principal es el cine de explotación, su obra es una mezcla de gore y comedia terrorífica en clave de serie B. Drogas, sexo y sangre son temas recurrentes en sus películas.

Brain damage

Brain damage.

Su obra más característica es Basket case, cuenta con dos secuelas que están a la altura de la primera. La historia se centra en Duane y Demon, dos hermanos siameses separados hace años. La parte de Demon fue amputada del cuerpo de Duane cuando era pequeño. Este ser se dedica a comer cerebros cada vez que puede salir del cesto donde el protagonista le esconde. Las siguientes partes se centran en las ansias de Duane por ser alguien normal, el amor de Demon y una doctora amante de las deformaciones que se dedica a hospedar a diferentes monstruos de feria. Estas películas resultan claves en su trabajo como director.

Su segundo trabajo Brain damage no se queda corto; resulta hilarante, una locura maravillosa sobre un tipo que sin quererlo se convierte en adicto a una extraña droga suministrada por un monstruo que perfora su nuca haciendo que vea luces de colores y oiga sonidos maravillosos. El problema principal es que el suministrador necesita cerebros humanos para seguir produciendo este extraño compuesto.

Frankenhooker

Frankenhooker

Frankenhooker hace honor a su nombre y al de Frankestein, una parodia del clásico de Mary Shelley con un gran abanico de personajes marginales y entrañables. Un hombre intenta reconstruir a su novia fallecida, para ello usa partes de varias prostitutas a las que ha asesinado. Los personajes aislados de la sociedad son típicos del cine de Hennenlotter y sin duda es una de sus señas de identidad. Una de las múltiples razones por las cuales enamora a un gran número de personas que se ven reflejadas en sus bizarras películas.

Después de estar casi veinte años sin realizar nada el americano  dirigió su última obra, la peor de todas sin ninguna duda en lo que a guion se refiere. Bad biology nos habla de una mujer con siete clítoris que asesina a sus víctimas cuando éstas alcanzan el orgasmo. Encontrará el amor cuando conozca a un hombre que tiene un pene de más o menos medio metro. Absurdo pero efectivo.

Frank, luciendo con orgullo una camiseta promocional de Basket Case

Si os gusta lo extraño, divertido y sin sentido este es vuestro director.

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